Hola. Soy Maria Camila, manejo las redes sociales de Magnetic — una empresa de marketing — y llevo unos meses escribiendo sobre todo lo que voy aprendiendo en este trabajo. Lo hago porque cuando empecé, no encontraba información que explicara estas cosas en lenguaje de persona normal. Así que decidí ser esa persona.
Si quieres ver cómo va esa aventura de aprender marketing desde cero mientras trabajo en una empresa de marketing, te invito a seguirme en LinkedIn. Cuento todo ahí, en tiempo real y sin filtros.
Este es mi segundo blog. El primero fue sobre social listening. Este es sobre advocacy marketing. Y lo escribí porque mientras investigaba para los posts de esta semana, la información se fue acumulando hasta que no me quedó otra opción.
Así que acá estamos.
Primera aclaración importante: advocacy marketing no es pedirle favores al equipo. No es mandarle un mensaje a tu compañero de trabajo diciendo "oye, comparte este post que necesitamos alcance". Eso es otra cosa. Eso es desesperación. (Con cariño.)
Advocacy marketing es cuando personas reales — clientes, empleados, usuarios — hablan bien de tu marca porque genuinamente quieren hacerlo. No porque les pagaste, no porque les mandaste un correo con instrucciones, sino porque tuvieron una experiencia tan buena que sintieron la necesidad de contársela a alguien.
La diferencia parece sutil pero cambia todo. Una cosa es una persona que publica porque tiene un guion. Otra muy distinta es una persona que publica porque realmente le importa.
Esto fue lo que más me impactó cuando empecé a investigar. Existe un dato que dice que el 92% de las personas confía más en una recomendación de alguien que conoce que en cualquier publicidad de una marca. El 92%. O sea que básicamente toda la plata que las marcas gastan en anuncios compite contra el hecho de que tu amigo te diga "oye, prueba esto".
Y tiene sentido. Cuando una marca dice "somos los mejores", nadie le cree del todo. Cuando tu colega dice "en serio, esto me cambió la vida", le crees inmediatamente. El contexto cambia todo.
Para las marcas eso significa algo muy concreto: el mensaje llega más lejos cuando lo dice una persona que cuando lo dice un logo. No porque el mensaje sea diferente, sino porque la fuente es diferente.
Acá es donde se pone interesante. Porque el advocacy puede pasar de dos formas:
La segunda opción no significa controlar lo que dicen. Significa crear las condiciones para que tengan algo bueno que contar y los medios para contarlo. Hay una diferencia enorme entre darle un guion a alguien y darle información.
Probablemente sí. Y esto fue lo que más me sorprendió de todo lo que investigué.
Hay personas que ya están hablando bien de tu marca. En LinkedIn, en conversaciones, en reuniones con clientes. Lo hacen sin que nadie se los pida, sin que nadie lo sepa, sin que nadie les agradezca. El problema no es que no existan — el problema es que nadie los está encontrando.
Algunas señales de que ya tienes embajadores potenciales:
Si alguna de esas cosas está pasando en tu empresa, ya tienes la materia prima. Solo falta el sistema para aprovecharlo.
Y acá entra algo que aprendí en Magnetic: tener la materia prima no alcanza si no tienes el sistema para activarla. Para eso existe AdvocatesPro — una plataforma que te permite organizar campañas, compartir contenido listo para publicar, medir el impacto de cada embajador y mantener el programa vivo con puntos y recompensas. Todo en un solo lugar.
Si quieres ver cómo funciona en la práctica con tu equipo, podemos mostrártelo en una demo. Sin tecnicismos. Prometido.
Agenda tu demo de AdvocatesPro →
Eso es todo. Segundo blog: completado. Escrito, como siempre, en lenguaje de persona normal. Con el nivel de sarcasmo que ya me conocen.
Que sigo aprendiendo mientras escribo. Pero eso ya no me da tanto miedo.
— Maria Camila, escritora de blogs aparentemente (ya van dos).