Me dieron las redes de una empresa de marketing sin saber casi nada de marketing. El plan era aprender sobre la marcha. Lo que no esperaba es que la marcha me iba a convertir, sin darme cuenta, en el caso de uso exacto del producto que estaba comunicando.
Así que acá va. Con todo lo que implica hablar de uno mismo en internet.
Cuando empecé a manejar las redes de Magnetic, mi estrategia era simple: entender qué vendemos para poder explicarlo. Empecé a usar AdvocatesPro, a leer sobre advocacy marketing, a hablar de los productos porque no me quedaba otra — si no los entendía yo, no los iba a poder comunicar.
Y en algún punto del camino, sin que nadie me lo pidiera, empecé a hablar de ellos fuera del trabajo también. En conversaciones, en posts, en respuestas a gente que preguntaba por herramientas. No porque fuera parte del plan. Sino porque me habían convencido.
Lo irónico es que yo estaba comunicando advocacy marketing mientras lo estaba viviendo. Y no me di cuenta hasta que me senté a escribir el blog anterior.
Y desde adentro, la cosa se ve diferente a como la imaginaba.
No porque de repente me volvieron "embajadora oficial" con un título y una carpeta de recursos. Sino porque cuando tienes contexto — cuando sabes qué hay detrás del producto, cuál es la historia, qué problema resuelve de verdad — lo que dices de él cambia. Se vuelve más específico. Más honesto. Más útil para quien te escucha.
La diferencia entre hablar de algo porque te tocó comunicarlo y hablar de algo porque realmente lo entiendes no es de cantidad — es de calidad. Y esa diferencia la nota quien te escucha, aunque no sepa nombrarlo.
Tres cosas. Y ninguna es "que le paguen".
Cuando empecé a entender todo esto, entendí también por qué existe este producto. Porque la pregunta no es "¿cómo convenzo a la gente de hablar bien de mí?". La pregunta es "¿cómo encuentro a los que ya lo están haciendo y les doy lo que necesitan para hacerlo mejor?"
Identifica a las personas que ya hablan bien de tu marca — clientes, empleados, usuarios — y crea un sistema para que puedan hacerlo de forma consistente, sin perder autenticidad.
Yo llegué a hablar de los productos de Magnetic porque me tocó entenderlos. Pero hay personas que llegan a hablar de tu marca sin que nadie les haya pedido nada — solo porque tuvieron una buena experiencia. Con una herramienta como esta, ese momento no desaparece: se convierte en algo que la marca puede acompañar y sostener.
Eso es todo. Tercer blog: escrito. Esta vez con la incomodidad adicional de hablar de mí misma en un contexto laboral, lo cual no recomiendo si tienes algo de pudor. Pero bueno.
Que sigo aprendiendo. Que ya me está empezando a gustar.