Un martes sin ningún plan especial, me puse a hacer un cálculo. No porque alguien me lo pidiera — sino porque estaba investigando para un post de LinkedIn y se me ocurrió una pregunta que, en retrospectiva, parece demasiado obvia: si el equipo ya está publicando sobre la empresa, ¿cuánto costaría ese mismo alcance si lo estuviéramos pagando en pauta?
Hice los números. Me quedé mirando la pantalla un buen rato.
No voy a revelar el número todavía. Primero necesito explicarte cómo llegar a él — porque lo más valioso no es el número en sí, sino entender de dónde sale.
El alcance orgánico de los empleados en LinkedIn no aparece en ningún reporte. No tiene línea en el presupuesto. No tiene columna en el dashboard de marketing. Existe, funciona, tiene valor real — y nadie lo mide porque nadie sabe exactamente cómo asignarle un número.
Si no puedes mostrarle a dirección cuánto vale algo, es muy fácil que lo traten como un "nice to have" — ese tipo de iniciativas que suenan bien en una presentación pero que nadie prioriza de verdad. El ROI del advocacy es perfectamente calculable. Solo que nadie lo está calculando.
No necesitas ser experta en finanzas. Solo necesitas tres números:
Con eso calculas tu alcance potencial mensual. Luego lo cruzas con el CPM (costo por cada mil impresiones) promedio de LinkedIn Ads, que ronda los $30 USD. Eso te da el equivalente en pauta pagada.
Ejemplo concreto: si tienes 40 personas en el equipo, cada una con 400 conexiones, y publican sobre la empresa 2 veces al mes:
Ese martes que mencioné al principio, hice este mismo ejercicio con los números reales de Magnetic. El resultado fue lo suficientemente grande como para que me levantara a contárselo a alguien. (Lo que para mí es mucho decir.)
El número no es solo dinero. Es contexto. Esas 32,000 impresiones no vienen de un banner en el lateral de una pantalla — vienen de personas reales, con nombres, con caras, con credibilidad propia. Y eso tiene un valor adicional que ningún CPM puede capturar del todo.
Una cosa es que LinkedIn te muestre un anuncio de una marca que no conoces. Otra cosa muy distinta es que tu colega — alguien en quien confías — comparta algo sobre una empresa y diga que trabaja ahí. El mismo mensaje, una fuente completamente diferente. El impacto no tiene punto de comparación.
Cuando puedes llegar a una reunión de dirección con ese número — no con una intuición, con un número — el employee advocacy deja de ser "esa iniciativa de LinkedIn que está haciendo el equipo" y se convierte en una palanca con valor demostrable.
Los presupuestos van a donde hay números. Los números van a donde hay medición. Y la medición empieza con hacer el cálculo que nadie había hecho antes.
Hacer esto manualmente — cruzar quién publicó, cuántas veces, con qué alcance estimado, semana a semana — es posible pero agotador. La hoja de cálculo existe durante tres semanas y después nadie la actualiza. (Lo digo sin juzgar. Me ha pasado.)
Identifica a los embajadores naturales de tu equipo, rastrea su actividad en LinkedIn y calcula automáticamente el alcance equivalente en pauta. Sin hojas de cálculo abandonadas.
La idea es simple: si ya tienes personas dispuestas a hablar de la empresa, lo mínimo que puedes hacer es medir cuánto vale lo que están haciendo. Porque si no lo mides, existirá igual — solo que nadie lo sabrá.
Eso es todo. Tercer blog: completado. Escrito porque ese martes el número me pareció demasiado interesante para guardármelo. Y porque aparentemente esto ya es un hábito.
La semana que viene, quién sabe. Pero ya no me da miedo averiguarlo.
— Maria Camila, escritora de blogs aparentemente (ya van tres).