Cierro la semana tres. (Sí, tres. A mí también me sorprende que sigamos aquí.) Y esta vez hice algo distinto: en lugar de encerrarme a investigar sola hasta tarde, me senté a hablar con alguien que de verdad sabe. Nil — Nilsen, nuestra Head of Customer Success — y yo nos pusimos a hablar de omnicanalidad.
Y antes de que sigas leyendo: yo había visto esa palabra escrita mil veces. Asumía que la entendía. Spoiler: no tenía ni idea.
Yo pensaba que omnicanalidad era simplemente estar en muchos canales. Instagram, WhatsApp, el correo, el chat de la página. Mientras más, mejor. Si estás en todos lados, eres omnicanal, ¿cierto?
No. Eso es multicanalidad. Y resulta que no son lo mismo. (Con todo el respeto que le tengo a la persona que yo era hace una semana.)
Tener muchos canales sin conectarlos es como tener cinco empleados que nunca hablan entre ellos. Cada uno atiende a su manera, ninguno sabe lo que hizo el otro, y el cliente termina contando su historia cuatro veces. La omnicanalidad es cuando esos cinco empleados comparten la misma libreta: el cliente escribe por WhatsApp, después por correo, y del otro lado todo es una sola conversación.
Acá es donde Nil me bajó a la realidad. Me dijo que el problema de la mayoría de las marcas no es que les falten clientes interesados. Es que esos clientes escriben, no reciben respuesta a tiempo, o se pierden entre tres bandejas de entrada distintas, y se van. No por mala atención. Por desorden.
40%. Sin gastar un peso más en publicidad. Sin contratar a nadie nuevo. Solo dejaron de perder lo que ya les estaba llegando. Y eso fue lo que más me marcó de toda la conversación: el problema nunca fue la falta de oportunidades. Era no verlas.
Manualmente es… posible. Pero implica tener mil pestañas abiertas, saltar entre apps y rezar para que nada se te escape. (Spoiler dos: siempre se te escapa algo.) O usas una herramienta que junte todo en un solo lugar.
En Magnetic usamos Tikket. Reúne todos los canales de mensajería en una sola bandeja, con ayuda de IA para responder más rápido. Básicamente convierte ese caos de cinco pestañas en una sola conversación ordenada.
Centraliza WhatsApp, redes y chat en una sola bandeja con IA. Tu equipo responde desde un solo lugar, nadie repite su historia y ningún mensaje se queda sin contestar.
Eso es todo. Tercer blog: completado. Tres conversaciones, tres productos, y la misma lección repitiéndose como un eco: el problema casi nunca es la falta de oportunidades. Es no verlas.
La semana que viene le toca a SocialGest. Y después de eso viene algo que no he hecho antes por acá. Todavía no puedo contar qué es. Pero confíen en mí — que ya van tres, algo de crédito me gané.
— Maria Camila, escritora de blogs aparentemente (ya van tres).